¿Qué sabemos de Barrabás?
Barrabás es conocido por ser el prisionero liberado en lugar de Jesús, bajo el gobierno de Poncio Pilato. Según los relatos bíblicos, fue encarcelado al mismo tiempo que Jesús y posteriormente liberado tras la petición de la multitud, que exigió la crucifixión de Jesús en su lugar. Sin embargo, la figura de Barrabás es descrita de manera diversa en los evangelios:
- Juan 18:40 lo identifica como ladrón o revolucionario.
- Mateo 27:16 lo describe simplemente como prisionero.
- Marcos 15:7 lo menciona como un rebelde o insurgente.
- Lucas 23:19 señala que formó parte de una rebelión y fue encarcelado por homicidio.
Es posible que Pilato utilizara a Barrabás para resaltar la diferencia entre una persona que había cometido un crimen y otra que no había hecho ningún daño. En este contexto, Pilato coloca a Jesús y a Barrabás en una balanza, ofreciendo al pueblo una elección que revelaría mucho sobre su moralidad y valores.
El significado de Barrabás:
El nombre "Barrabás" significa "hijo del padre". En algunas antiguas copias del Evangelio de Mateo, se lo llama Jesús Barrabás. Este detalle ha llevado a algunos estudiosos a sugerir que los escritores del evangelio podrían haber utilizado estos nombres para contrastar a los dos personajes, enfatizando que Jesús es el verdadero Hijo del Padre, el verdadero liberador y revolucionario.
Pilato, reconociendo quién representaba una verdadera amenaza para las autoridades, ofrece al pueblo elegir entre "el hijo del padre" o "El Hijo de Dios". Durante la Pascua, era una tradición judía liberar a un prisionero, y Pilato les da la oportunidad de elegir. A pesar de esto, la multitud elige a Barrabás. Sorprendido, Pilato pregunta: "¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho (Jesús)?" (Marcos 15:14; Lucas 18:22; Mateo 27:23).
Los evangelios nos revelan quién fue Barrabás y cuál fue su rol en la vida de Jesús. Podemos identificarnos con Barrabás, pues todos hemos sido personas que, en algún momento, no hemos respetado la moral y hemos seguido nuestras pasiones rebeldes. A pesar de esto, Jesús tomó nuestro lugar. Él pudo haber hablado en su defensa, pero eligió dejar el juicio en manos del pueblo, impulsado por su amor y el propósito supremo que lo trajo a esta tierra. No esperes a que sea tarde; ven a Jesús hoy.
Prof. Josue B.

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