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ELISABET heb. Dios de (el) juramento

 



LECTURA:

Lucas 1:5-17

         5 En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías. Su esposa era de las hijas de Aarón y se llamaba Elisabet. 6 Ambos eran justos delante de Dios y vivían irreprensiblemente en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. 7 No tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada. 

8 Aconteció que, cuando Zacarías ejercía el sacerdocio delante de Dios, en el turno de su clase,  9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó por sorteo entrar en el templo  del Señor para quemar el incienso. 10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera, orando a la hora del incienso. 

11 Entonces el ángel del Señor se le apareció, puesto de pie a la derecha del altar del incienso. 12 Zacarías se turbó cuando le vio, y el temor se apoderó de él. 13 Pero el ángel le dijo: 

—¡No temas, Zacarías! Porque tu oración ha sido atendida. Tu esposa Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 14Tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento, 15porque él será grande delante del Señor.  Nunca beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre. 16Y hará que muchos de los hijos de Israel vuelvan al Señor su Dios. 17 El mismo irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y los desobedientes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo apercibido. [1]

 

 Comenzamos esta serie sobre las mujeres del Nuevo Testamento con Elisabet, cuyo nombre en hebreo significa "Dios del juramento". ¡Qué poderoso nombre! De hecho, este nombre fue llevado por la esposa de Aarón, escrito en hebreo como "Elisheba". Para los hebreos, el nombre de un hijo tenía un propósito, y si esta mujer llevaba ese nombre, era porque en su familia adoraban a Dios, el Dios de un juramento. También se puede traducir como "ella adora a Dios". Recordemos que Elisabet era descendiente de Aarón, de la tribu levita, cuyo oficio era adorar a Dios. Los nombres para los hebreos no eran una cuestión trivial, sino que tenían un significado profundo.

¿Qué promesa cargaba la familia de Elisabet? Se puede señalar que ella fue la madre del último profeta del pacto. Veamos un poco de su vida y cómo esta mujer se convierte en un puente para el anuncio del Mesías.

¿Quién es Elisabet?

Elisabet es la madre de Juan el Bautista, esposa del sacerdote Zacarías y pariente de María, la madre de Jesús. Elisabet es presentada como una descendiente justa de Aarón y obediente a las leyes de Dios (Lucas 1:5-6). Sin embargo, había un problema: a los ojos humanos, ella era estéril y de edad avanzada. ¿Cómo podría una mujer en esa condición traer un niño al mundo? Cuando Zacarías recibió la noticia en el templo de que Elisabet tendría un hijo, que se llamaría Juan, junto con el mensaje profético sobre la misión de Juan, el ángel le dio el mensaje a Zacarías de manera diferente a cómo lo hizo con María, a quien habló directamente y luego también con José para que entendiera lo que estaba sucediendo. En cambio, Zacarías, al dudar, quedó mudo. Cuando salió del templo, todos supieron que algo había sucedido porque no decía nada. Al igual que Sara y Ana, Elisabet, a pesar de su esterilidad, tuvo un niño de gran importancia. Elisabet atribuyó su concepción al favor del Señor sobre ella (Lucas 1:25). Como grandes mujeres del Antiguo Testamento, Elisabet enfrentaba la humillación de no poder tener un hijo, pero no solo tuvo un hijo, sino uno con un propósito especial. La matriz puede tener varios hijos, pero de qué vale si no son dirigidos por Dios. En la Biblia, cada mujer cuya matriz es cerrada tiene hijos que se convierten en grandes personajes bíblicos y marcan la historia. Veamos estos versos bíblicos sobre dos de ellos:

Génesis 30:23-24

23 Ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: "Dios ha quitado mi afrenta." 24 Y llamó su nombre José, diciendo: "¡Jehová me añada otro hijo!"

1 Samuel 1:6

6 Pero su rival la irritaba continuamente para humillarla, porque Jehová había cerrado su matriz.

Lucas 1:25

25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres.

Elisabet se regocija porque ya no es indigna ante la sociedad. Ahora puede estar tranquila y regocijarse en ser madre. Elisabet está agradecida al Señor por quitarle el estigma de su falta de hijos. No se queja ni cuestiona a Dios, sino que simplemente agradece porque finalmente será madre. Vemos que no menciona su edad ni cómo se las arreglará con un niño, sino que aprecia el momento. Luego de concebir, pasó cinco meses agradeciendo al Señor.

Reflexión:

¿Cuántos de nosotros podemos estar estériles espiritualmente? Y, ¿cuántos de nosotros, luego de ser bendecidos, podemos pasar cinco meses agradeciendo sin quejas? La forma en que Elisabet tomó esta noticia es ejemplar: no se molestó por la tardanza, sino que se regocijó porque el Señor se acordó de ella. En la numerología, el número cinco representa "la gracia de Dios", que es un regalo divino. Esta mujer recibió el regalo de ser madre y de amamantar, pero va más allá: sería la madre del que prepararía el camino al Mesías. No podemos pasar por alto el nombre de Zacarías, que significa "Jehová se ha acordado". Jehová no solo se acordó de Zacarías y Elisabet, sino también de su pueblo. Al abrir la matriz de Elisabet, está trayendo al último de los profetas, y no muy lejos está el acontecimiento del nacimiento del Mesías.

Luego de un período de silencio, este sacerdote puede ver que el Dios de Israel está atento a su pueblo. Jehová se acordó y, como el Dios del juramento, está advirtiendo a su pueblo que Él no los ha olvidado.

La visita de María a Elisabet

María, la madre de Jesús, luego de haber concebido por el Espíritu Santo, visita a Elisabet. Estas mujeres eran parientes; algunos dicen que primas, otros que eran familiares por sangre o matrimonio. Cuando María saluda a Elisabet, la Biblia relata que Elisabet fue llena del Espíritu Santo.

Lucas 1:40-45

40 Entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet. 41 Aconteció que, cuando Elisabet oyó la salutación de María, la criatura saltó en su vientre. Y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, 42 y exclamó a gran voz y dijo:  

—¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿De dónde se me concede esto, que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque he aquí, cuando llegó a mis oídos la voz de tu salutación, la criatura saltó de alegría en mi vientre. 45 Bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le ha sido dicho de parte del Señor.

Su criatura saltó en su vientre al escuchar la salutación de María. El saludo era algo común, un "shalom" que significa paz, pero en este caso, la paz que llegó al hogar de Elisabet no era cualquier paz, sino la paz de Dios. Elisabet fue llena del Espíritu Santo. El ángel Gabriel le había explicado a Zacarías que su hijo sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre (Lucas 1:15).

Lucas 1:15

15 porque él será grande delante del Señor. Nunca beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.

Cuando la Biblia habla de que Elisabet fue llena del Espíritu, significa que Él tomó control de ella y la inspiró en su expresión acerca del Señor. Elisabet fue la primera persona en carne que confesó a Cristo (Lucas 1:43): "¿De dónde se me concede esto, que la madre de mi Señor venga a mí?"

Ser lleno del Espíritu Santo es ser dirigido por Él, vivir en Su presencia, permitir que Su palabra more en nosotros, y dejar atrás el pecado y las cosas de este mundo. No podemos decir que estamos llenos del Espíritu y llevar una vida desordenada. Elisabet era una mujer justa, que conocía la ley. Ahora, al tener al Verbo a través de María, el Señor estaba en su presencia, y ella sintió que su vientre se regocijaba. Dios se reveló en la casa de Elisabet, y ella fue llena del Espíritu Santo. Su vida fue cambiada, y el Espíritu la controlaba. ¿Cómo la controlaba? Tomó control de su habla y la inspiró en sus palabras y acciones. Efesios 5:18-19 nos muestra qué significa estar llenos del Espíritu:

Efesios 5:18-19

18 Y no os embriaguéis con vino, pues en esto hay desenfreno. Más bien, sed llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, himnos y canciones espirituales; cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Esto es estar lleno del Espíritu Santo. En este capítulo de Lucas, vemos que tres personas fueron llenas del Espíritu Santo: Juan (el Bautista) en el vientre, Elisabet, y Zacarías. La visita de María tenía un propósito divino. Luego de que el ángel Gabriel habló con ella, le hizo saber que su pariente Elisabet en su vejez esperaba un hijo, dejándola entender que para Dios no hay nada imposible. Más adelante, vemos que María salió a encontrarse con Elisabet, y allí ocurrió su encuentro (Lucas 1:42):

Lucas 1:42

42 y exclamó a gran voz y dijo:  

—¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

Lucas nos deja ver en un mundo donde la mujer no tenía mucho que decir y era considerada de menor importancia, a dos pioneras que llevaban en su vientre a uno que prepararía el camino y a otro que salvaría al mundo. Entendiendo que María estaba comprometida pero aún no casada, y reconociendo que esto lo sabían sus parientes, Elisabet la recibió con gozo y alegría. Elisabet estaba llena del Espíritu Santo, quien tomó control de ella y de sus palabras. Elisabet le hablaba a María por parte del Espíritu, confirmando su encuentro con el ángel. Elisabet confiesa que su criatura saltó al oír la voz de María, no por ser María, sino por lo que llevaba en su vientre: el Salvador del mundo. Elisabet estaba siendo ministrada por el Espíritu y tuvo el privilegio de ministrar a María. Estas mujeres estaban marcando la historia de este mundo.

[1] Santa Biblia: Reina-Valera Actualizad, electronic ed. of the 1989 editio., Logos Library Syst (El Paso: Baptist Spanish Publishing House, 1989), Lc 1:5–17.

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