La Navidad es un tiempo especial en el que muchos se reúnen en familia e intercambian regalos. Por fin, ese obsequio que tanto desearon durante todo el año, lo tienen. Sin embargo, esa no debería ser nuestra principal alegría al celebrar la Navidad.
Para los cristianos, el verdadero significado de la Navidad es la celebración del nacimiento de Jesucristo. Sabemos que al confesar a Cristo, somos hijas e hijos de Dios, y que el cielo será un día nuestro hogar. Tal vez esto te ayude a ver la temporada navideña de manera diferente este año: una oportunidad para disfrutar verdaderamente de la maravilla y el asombro de la temporada.
Nuestro gozo debe provenir de recordar el nacimiento de Jesús, el regalo del Padre para este mundo. Hoy, cuando abras ese regalo que recibas, recuerda que el don de la salvación es más valioso que cualquier bien material. Compartamos en familia, recordando ese hermoso regalo para el mundo, que un día vino y llenó de luz al mundo con su presencia, y recordemos que así como un día vino, también volverá.
Dios nos envió el regalo más precioso: su único Hijo.
Que Dios, por su gracia, nos añada bendición, gracia y paz.
Josué Betancourt
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